Los contratos discográficos pueden regular tus grabaciones, su distribución y, en algunos casos, otros ingresos de tu carrera. Antes de firmar, necesitas entender qué derechos incluye el acuerdo, durante cuánto tiempo y qué recibes a cambio.
A continuación, revisamos seis tipos de acuerdos que puedes encontrar al trabajar con sellos, distribuidores y empresas musicales. No son categorías universales ni excluyentes: un mismo contrato puede combinar varias de ellas.
Lo esencial
- La grabación y la composición son distintas. Los derechos sobre un máster no equivalen a los derechos editoriales de la canción.
- Exclusividad no significa necesariamente propiedad. Revisa si otorgas una licencia o transfieres derechos.
- El porcentaje no cuenta toda la historia. Importan la base de cálculo, los gastos recuperables, las obligaciones y la duración.
- La ley aplicable importa. Esta guía es informativa; antes de firmar, busca asesoría independiente con experiencia en derecho musical y en la jurisdicción del acuerdo.
Primero: distingue el máster de la composición
El máster es una grabación específica. La composición es la música y la letra que contiene. Pueden tener distintos titulares y administrarse mediante acuerdos diferentes.
También conviene distinguir dos conceptos:
- Licencia: autoriza determinados usos sin transferir necesariamente la titularidad.
- Cesión: transfiere derechos patrimoniales dentro de los límites permitidos por la ley aplicable.
La OMPI explica los distintos derechos que intervienen en la música. Esta separación es importante cuando una propuesta incluye grabación, distribución y edición musical.
1. Contrato de grabación exclusiva
Este acuerdo compromete los servicios de grabación del artista con un sello dentro del alcance pactado. Puede limitar la publicación de nuevas grabaciones con otras empresas durante un plazo o para determinados proyectos.
No significa, por sí solo, que el sello controle todas tus composiciones, presentaciones en vivo o actividades profesionales. Esas restricciones deben revisarse en las cláusulas correspondientes.
La titularidad de los másters también requiere atención: el acuerdo puede contemplar una cesión, una licencia u otra estructura permitida por la ley.
Qué revisar: grabaciones comprometidas, colaboraciones permitidas, opciones de renovación, restricciones para volver a grabar las canciones y obligaciones del sello para lanzar el material.
2. Contrato de distribución musical
Autoriza a una empresa a distribuir determinadas grabaciones en los servicios, formatos y territorios establecidos. Puede incluir entregas digitales, distribución física u otros servicios expresamente contratados.
En muchos acuerdos, el artista o sello conserva la titularidad de sus másters y concede los permisos necesarios para distribuirlos. Aun así, debes comprobarlo en el documento: el nombre del contrato no garantiza sus condiciones.
La distribución puede ser exclusiva o no exclusiva según lo pactado. Una autorización exclusiva sobre ciertos másters o plataformas no equivale necesariamente a exclusividad sobre toda tu carrera.
Qué revisar: tarifas o comisiones, alcance de la exclusividad, reportes, pagos, renovación, retiro del catálogo y procedimientos para cambiar de distribuidor.
3. Acuerdo por grabaciones específicas, sin exclusividad general del artista
Un sello puede contratar uno o varios sencillos, un EP o un álbum sin exigir que todo el trabajo futuro del artista pase por esa empresa.
La distinción importante es esta: puedes tener libertad para trabajar con otros sellos y, al mismo tiempo, conceder una licencia exclusiva sobre las grabaciones incluidas en el acuerdo. No asumas que puedes entregar el mismo máster a otra empresa porque tu relación como artista sea no exclusiva.
Qué revisar: lista exacta de grabaciones, duración de los derechos, territorio, remixes, nuevas versiones y cualquier opción o preferencia sobre futuros lanzamientos.
4. Contrato 360
Un acuerdo 360 permite que una empresa participe en varias fuentes de ingresos del artista, además de la música grabada. Según el contrato, puede abarcar conciertos, mercancía, patrocinios, actividades editoriales u otras áreas.
No todos los acuerdos 360 incluyen los mismos ingresos ni ofrecen los mismos servicios. Evalúa qué apoyo concreto se compromete a proporcionar la empresa en cada área y cómo se relaciona con la participación que solicita.
Qué revisar: ingresos incluidos y excluidos, porcentajes, cálculo sobre ingresos brutos o netos, gastos deducibles, negocios preexistentes y posibles cruces de recuperación entre distintas actividades.
5. Contrato de composición y producción por encargo
Se utiliza cuando una empresa contrata la creación de música para un proyecto, como un anuncio, película o videojuego. Puede incluir composición, arreglos, interpretación, grabación y producción.
El encargo debe definir entregables, revisiones, pagos y usos autorizados. Puede contemplar licencias o atribución de derechos patrimoniales, pero sus efectos dependen del contrato y de la legislación aplicable. La expresión inglesa work made for hire no funciona como una regla universal.
No debe afirmarse que el artista siempre renuncia a sus derechos morales. Por ejemplo, en México, la Ley Federal del Derecho de Autor los reconoce como inalienables e irrenunciables y establece disposiciones específicas para obras por encargo.
Tampoco debes asumir que un pago único elimina o garantiza todas las regalías posteriores. Confirma qué derechos y remuneraciones corresponden según el caso.
Qué revisar: alcance del encargo, titularidad, créditos, regalías, revisiones adicionales, cancelación y permisos sobre tu nombre, imagen o voz.
6. Acuerdo combinado de grabación y edición musical
Una empresa puede proponer gestionar tanto los másters como los derechos editoriales de determinadas canciones. Las condiciones pueden aparecer en un documento conjunto o en contratos relacionados.
Aunque se negocien al mismo tiempo, ambas partes deben distinguirse: qué grabaciones se incluyen, qué composiciones se administran, qué derechos se conceden y cómo se calcula cada ingreso.
No existe un plazo universal de 15 años para publishing ni una regla general de 50 años para los másters. La duración legal de la protección y el plazo de una licencia, cesión o administración son cuestiones diferentes.
Qué revisar: duración de cada parte, obligaciones de explotación, autorizaciones para sincronización, cuentas separadas y condiciones de devolución o terminación de los derechos.
Para profundizar, consulta nuestra guía de tipos de contratos editoriales.
Preguntas que debes resolver antes de firmar
- ¿Qué estoy concediendo? Identifica las grabaciones, composiciones, servicios y usos incluidos.
- ¿Por cuánto tiempo? Distingue la duración de tus obligaciones de la duración de los derechos concedidos.
- ¿Cómo se calcula mi pago? Revisa porcentajes, deducciones, moneda y calendario de liquidación.
- ¿Qué se recupera antes de que cobre? Identifica anticipos, gastos recuperables y las fuentes de ingresos contra las que pueden descontarse.
- ¿Qué debe hacer la otra parte? Busca compromisos concretos sobre entrega, lanzamiento, promoción o administración.
- ¿Qué pasa si no cumple? Revisa mecanismos de reclamación, plazos para corregir incumplimientos y condiciones de salida.
- ¿Puedo comprobar las cuentas? Pregunta por reportes y derechos de revisión o auditoría.
Un anticipo recuperable no es simplemente dinero adicional a tus regalías. El contrato debe explicar cómo se recupera y si existe alguna obligación de devolución personal. No des por sentado ninguno de esos puntos.
Lleva tus dudas a una revisión independiente. Estas preguntas para un abogado de entretenimiento pueden ayudarte a preparar la conversación.
Elige el acuerdo según lo que necesita tu proyecto
Antes de comparar propuestas, define qué buscas: distribución, financiación, promoción, administración editorial o apoyo en varias áreas. Después, contrasta ese objetivo con los derechos y obligaciones que establece cada oferta.
Si estás evaluando apoyo para lanzar y desarrollar tu catálogo, conoce las opciones de distribución de Symphonic Partner y revisa los servicios y condiciones de la propuesta que recibas.
Para seguir construyendo esa base, explora estos temas de la industria musical para artistas independientes.
Preguntas frecuentes
¿Firmar con un sello significa perder mis másters?
No necesariamente. Revisa si el acuerdo establece una cesión de derechos, una licencia u otra estructura. La titularidad y la duración deben quedar claras.
¿Un contrato discográfico incluye mis composiciones?
No por el simple hecho de ser discográfico. Comprueba si contiene cláusulas editoriales o si existe un acuerdo adicional sobre las composiciones.
¿Un contrato no exclusivo permite publicar la misma grabación con otro sello?
No necesariamente. Puede no haber exclusividad sobre tu actividad como artista, pero sí sobre determinados másters. Revisa ambos niveles.
¿Un pago único por música encargada elimina todos mis derechos?
No puede afirmarse como regla general. El resultado depende de la ley aplicable y del acuerdo, incluidos los derechos que legalmente no puedan cederse o renunciarse.


